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En el jardín del Corán (continuación)

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(La 1ª parte del poemario está en el mensaje anterior)

24-35

Allah es la luz de los cielos y la tierra. Su luz es como una hornacina en la que hay una lámpara; la lámpara está dentro de un vidrio y el vidrio es como un astro radiante.

            Se enciende gracias a un árbol bendito, un olivo que no es ni oriental ni occidental, cuyo aceite casi alumbra sin que lo toque el fuego. Luz sobre luz. Allah guía hacia Su luz a quien quiere.

            Allah llama la atención de los hombres con ejemplos y Allah conoce todas las cosas.

 

LI

 

¡Luz sobre luz!

Ardiente corazón brillando en una estrella...

Árbol bendito que te extiendes del este hasta el oeste...

Olivo cuyo aceite alumbra sin llama...

¡Escucha la llamada del viento entre sus ramas!

Su luz te hará a ti luz.

Aceite bendecido.

 

24-38

Y los que se niegan a creer, sus acciones son como un espejismo en un llano; el sediento cree que es agua hasta que al llegar a él no encuentra nada; pero sí encontrará a Allah junto a él, que le retribuirá la cuenta que le corresponda. Allah es Rápido en llevar la cuenta.

 

LII

 

Levanta tus castillos

de luces y cartón.

Da igual la roca que uses,

todos son cartón-piedra.

Ordena tus esquemas,

rellena bien tus fichas...,

el parque de atracciones tiene que funcionar.

Pero al final del día,

cuando la noche se haga,

en el oscuro vientre

de un cielo sin estrellas

todo se apagará.

Y ese poder soberbio

que arrogante lucías

será como espejismo que la noche tragó.

La sed que te consume

necesita otra agua.

Tu parque de atracciones

no te la puede dar.

 

24-39

O son como tinieblas en un mar profundo al que cubren olas sobre las que hay otras olas que a su vez están cubiertas por nubes. Tinieblas sobre tinieblas. Cuando saca la mano apenas la ve. A quien Allah no le da luz no tendrá ninguna luz.

 

LIII

 

¿Y qué luz dejaste aquí?

¿Cuál fue tu huella?

¿Un nombre que adorar?,

¿acaso alguna herencia

que es pasto de gusanos?

Sobre tu calavera

un festín de lombrices se retuerce hecho bola.

Y aquellas inscripciones

que había sobre tu lápida

la lluvia las borró.

Después vino la tierra.

Tu lápida no está.

Tu nombre, por un tiempo,

iba de boca en boca.

Ya nadie te recuerda.

Apenas queda gente que pueda recordar.

Tiniebla entre tiniebla.

Saca tu mano y mira.

Hay sombra sobre sombra

y sobre ellas un mar.

¿A quién recurrirás?

 

24-43

Allah creó todo ser vivo a partir del agua; y de ellos unos caminan arrastrándose sobre su vientre, otros sobre dos patas y otros sobre cuatro; Allah crea lo que quiere, es cierto que Allah tiene poder sobre todas las cosas.

 

LIV

 

Los fósiles demuestran

que del agua provienen

anfibios y reptiles,

las aves, los mamíferos...,

que la vida en la tierra

cambió según los tiempos.

¿A qué tanto revuelo?

Allah ya lo había dicho...

Pero ningún espíritu

deja su huella fósil.

Ni el alma.

Y la conciencia

convertida en palabra

tampoco dejó huella

de piedra entre la tierra.

¿Acaso cuando pasen

los siglos y los siglos

quedarán en un sitio

fósiles del amor?

Lo que vive en el alma,

si no cabe en palabras...,

¿en qué roca cabrá?

 

25-43

¿Qué opinión te merece quien hace de su deseo su dios? ¿Vas a ser tú su guardián?

 

LV

 

Una mujer. Después otra.

O un hombre tras otro hombre...

Un cuerpo detrás de otro...

Pero nunca es bastante.

Una comida... Y otra...

Un placer y otro placer...

Un gozo tras otro gozo...

Pero nunca es bastante.

Y conforme los días pasan

los sentidos se le embotan

y hay que buscar otra cosa,

y luego otra y otra y otra...

Pero nunca es bastante.

La droga de los sentidos

es al principio gozosa;

luego el tedio y la rutina

acaban por convertirla

en una necesidad.

Y con ella está la angustia

y la ansiedad con sus dientes

royéndote el corazón.

Pero qué lejos la luz

y la armonía y la alegría

de estar pleno.

Pero qué lejos el gozo que, al final,

se disipó. Y qué poco queda entonces.

Y qué inmensa soledad...

 

25-45

¿Es que no ves como tu Señor extiende la sombra y que si hubiera querido la habría hecho inmóvil? Y hemos hecho que el sol la muestre.

 

LVI

 

¡Mira un corazón que es noble

perderse en la debilidad!

Y mira ese otro que es fuerte

y gasta su fuerza en maldad...

Y uno pregunta: ¿por qué?

Y ve a niños inocentes

que mueren de hambre y conflictos

y a pueblos que, masacrados,

se destruyen, impotentes...

Y tierras llenas de vida

que se rompen y declinan...

Y la sombra avanza infausta

tragándose zonas blancas...

¡Y la sombra!, ¡que no es nada!,

sólo es ausencia de luz...

Y siempre hay quien pregunta:

¿por qué?, ¿para qué todo esto?

Como si nosotros fuéramos

quienes disponen la vida.

Pero Allah en su Majestad

es El que sabe. Y el sol,

a lo lejos, abre un cielo

de luminarias y extiende

una luz que es tan brillante

que la tierra reverdece,

los niños viven y ríen. Y el corazón

que lo quiere saca fuerza en su nobleza.

 

25-53

Él es Quien ha hecho confluir los dos mares, uno dulce y agradable y otro salado y salobre. Entre ambos puso un espacio intermedio y una barrera infranqueable.

 

LVII

 

¿Lo visteis ya?

¿Vuestra cápsula

comprobó que era verdad?

Pues ahí está y es lo que es

y es un símbolo también.

Que confluyan

lo dulce y lo salado

pero no puedan mezclarse.

Y que haya más de salobre

y lo dulce sea agradable.

Y que tantos no creyeran

lo que Él dijo

y lo vean.

Y que se pueda nadar

de una a la otra orilla

y haya un espacio intermedio,

pero no cabe la mezcla.

Una barrera lo impide.

Y haya constelaciones

y una lámpara. Y la luna

luminosa.

Y que creó un ser humano

a partir del agua y luego

le dio pareja y linaje.

Y de una gota de esperma

salga un nuevo ser humano.

 

25-72

Los que no prestan atención a la mentira y cuando pasan junto a la frivolidad lo hacen con nobleza.

 

LVIII

 

Bien sé que hay mucha

vileza y aún más mentira.

Y sé que muchos malgastan

sus vidas en tonterías.

Mas, si no puedo cambiarlos,

¿qué puedo hacer sino oírlos

como quien oye llover?

Sus palabras son ruido,

sus acciones son vapor,

humo que el viento se lleva.

Sus vidas son como ríos

que se pierden entre riscos

y nunca llegan al mar.

Si les hablas, no te escuchan.

Si les amas, les da igual.

No vale la pena estar

perdiendo el tiempo y la vida

en prestarles atención.

Ellos solos, si lo logran,

saldrán del fango a las aguas

más claras y más bravías.

Nada ganaré entregándome

al fangal para estar cerca.

Nada ganarán teniéndome

enterrado en el fangal.

El canto de las alondras

llama a quien lo quiere oír.

 

 

26-222,223 y 224

Así como sobre los poetas a los que siguen los descarriados. ¿Es que no ves como divagan en todos los sentidos? ¿Y que dicen lo que no hacen?

 

LIX

 

Nada hay tan sagrado para el hombre

como el mágico don de la palabra.

Que sólo decir: agua,

y uno siente el rumor

del mar y de los ríos.

Cuídala bien, poeta,

tú que tienes el don

de su poder corriendo por tus venas.

Cada vez que la usas

el mundo se acompasa al ritmo de sus letras.

No la tires al cieno.

No divagues en cosas

que malgastan el tiempo y pudren los rincones.

No te mientas

ni mientas. En tu corazón crecen

aulagas venenosas

cuando las desperdicias

y la ciénaga se hace

a tu alrededor selva;

jungla donde la broza

ahoga la simiente.

 

30-29

Mantén tu rostro sin apartarlo de la Adoración primigenia, como hanif. La fitra (marca original) de Allah, con la que ha marcado a los hombres al crearlos. No se puede reemplazar la creación de Allah. Esa es la forma de Adoración genuina; sin embargo,  los hombres, en su mayor parte, no saben.

 

LX

 

¿Puede alguien dejar de ser lo que es?,

¿cambiar su esencia, romper el molde de hombre?

Todos nacemos siendo humanos

y nuestro corazón lo sabe

y siente la llamada genuina y primigenia.

Cada comunidad buscó siempre la luz

y tuvo a sus profetas.

Y siempre hubo también quien destruyó

la savia natural poniendo en su lugar

veneno y decadencia.

Mantente, corazón,

tan libre e inocente

como las altas aguas que, arriba de la sierra,

rompen por las cascadas y desparraman vida,

lejos de la basura y de la corrupción.

 

30-53

Allah es Quien os ha creado de debilidad y después de ser débiles os ha dado fortaleza y después, tras haberla tenido, os da debilidad de nuevo y vejez. Él crea lo que quiere y es el Conocedor, el Poderoso.

 

LXI

 

Suben las aguas y crecen las mareas...

Retoña el árbol; del huevo sale el pollo.

Y todo crece y adquiere poderío.

Mira la fuerza que rebosa

en tus jóvenes carnes,

la turbación que arrastra como el agua

que rompe en torrenteras.

Y miras al anciano que apenas si se vale;

como a un niño indefenso

lo tienen que llevar...

Qué lejos que lo sientes;

quizá hasta lo desprecias.

Y sin embargo pronto...,

Muy pronto tú estarás

tan viejo como él.

Y no valen afeites ni trucos

ni comidas

ni cirugía y trasplantes.

Al tiempo no lo engañas.

Engañarás a ingenuos,

te engañarás a ti...,

  pero..., ¿por cuánto tiempo?

 

30-59

Ten pues paciencia porque en verdad la promesa de Allah es verídica. Que no te inquieten los que no tienen certeza.

 

LXII

 

¿Acaso ha de inquietarme

que no tenga la angustia

del que todo desea?,

¿que no tenga el hastío

del que ya nada espera?

¿Qué pueden ofrecerme

los pedantes soberbios

que sólo mascan humo

o el ansioso que, esclavo

de compulsiones varias,

no para de buscar

sin saber lo que busca?

Hasta el león más insigne

cuando vive enjaulado

por mucho que le pongan,

por más que le regalen

nunca tendrá aquel brillo

que tuvo en la mirada.

Y sé que si me fallan

los planes y los éxitos

parecen no llegar,

siempre estará el camino,

los bosques y los ríos,

los montes, los desiertos,

la arena de las playas

y el agua de la mar.

Y, pase lo que pase,

Allah no fallará.

 

 

31-17 y 18

Y no pongas mala cara a la gente ni andes por la tierra con insolencia, pues es verdad que Allah no ama al que es presumido y jactancioso.

Sé moderado al caminar y baja la voz, pues ciertamente la más desagradable de las voces es la del asno.

 

LXIV

 

El pájaro más bello

se oye en la distancia.

Sus trinos son suaves;

por eso tan hermosos.

El estruendo del grajo,

el ruido de los cerdos,

el ladrido del perro

inquieto e inestable

¿quién puede soportarlos?

Los que menos sustancia

tienen en sus palabras

las defienden gritando

y el que se sabe poco

extiende sus plumajes

como hace el pavo real.

La tozudez del asno

se afianza en sus rebuznos;

pero el caballo blanco,

pero el caballo negro...,

levantan sus estampas

y echan a galopar.

 

32-4

Los asuntos que decreta bajan desde el cielo a la tierra y luego ascienden a Él en un día que equivale a mil años de los que contáis.

 

LXIV

 

Pasaron cientos de años

perdidos en la arena,

deambulando sin rumbo,

hambrientos y con sed.

Y cuando consiguieron

un manantial y tierra

los vergeles surgieron

y a todos parecía

que todo empezó ayer.

Y hubo quien indagaba

una explicación que dar.

Pero el tiempo de los hombres

no es como el Tiempo de Allah.

Desde que su corazón

notó que andaba buscando

la luz de la eternidad

pasó un año y pasó otro

y la vida se mecía

en insulso carnaval.

Y otro año se gastaba

dejando en sus manos viento

y en su alma la oscuridad.

Cuando lo encontró, decía:

¿Cómo, si siempre lo tuve,

no paraba de buscar?

Pero el tiempo de los hombres

no es como el Tiempo de Allah.

32-11

Di: el ángel de la muerte, que está encargado de vosotros, os tomará; luego volveréis a vuestro Señor.

 

LXV

 

Cuando el ángel de la muerte

llame a mi puerta,

Señor:

concédeme gallardía

y la dignidad serena

del que sabe que se va,

pero que todo comienza

y sabe que le ha llegado

la Hora de la verdad.

Concédeme ser valiente

y que enfrente sin angustia

la niebla del más allá.

Concédeme que en el polvo

de estrellas yo sea otro brillo

y al perderme en la distancia

sea luz sobre la luz.

Concédeme que en la música

del Cosmos sea nota armónica

y en la voz de las galaxias

un matiz de su grandeza.

Concédeme ser espíritu

libre que se extiende y crece

y que el ángel de la muerte

cuando me extienda sus manos

tenga en su sonrisa el halo

de la  plenitud gozosa.

Amén.

 

35-15

¡Hombres! Vosotros sois los que necesitáis de Allah mientras que Allah es Rico, en Sí mismo alabado.

 

LXVI

 

En nada perjudica

a Allah quien es blasfemo.

Se hace daño a sí mismo.

¿Acaso necesita

que sus criaturas cubran

necesidades de Él?

Él las pone y las quita;

cualquiera de nosotros

puede faltar un día y nada pasará.

¿Es que se para el mundo

cuando algún poderoso

se ha muerto y ya no está?

Su Recuerdo para Él

no es preciso. Y sabe

que está ahí y Es como Es.

Mas nosotros vivimos

y morimos; gozamos

y sufrimos; crecemos

y menguamos; nuestro mundo es hermoso

y terrible; y los hombres

somos seres gloriosos

y también miserables.

Y si todo se debe

a un puro desatino, ¿para qué la existencia?

Él no nos necesita.

Pero nosotros sí a Él.

 

39-29

Tú morirás y ellos morirán.

 

LXVII

 

¡Y qué verdad tan grande

la Muerte

y qué dama tan justa!

O, dime, jactancioso:

¿podrás tú torearla?

¿Lo pueden vuestros tubos,

científicos insignes?

¿Lo puede vuestro oro,

enriquecidas gentes?

¿Lo pueden vuestros cetros,

oh, reyes poderosos?

¿Vuestras armas lo pueden,

invencibles guerreros?

¿Lo pueden vuestras leyes,

políticos audaces?

¿Puede vuestra belleza,

modelos sin igual?

¿Vuestras teorías lo pueden,

ay, sabios eminentes?

¿Vuestras máquinas pueden,

tenaces ingenieros?

¿Pueden vuestras palabras,

oh, poetas y artistas,

vuestras obras lo pueden?

¿Vuestros rezos lo pueden,

piadosos sacerdotes?

¡No! Nada podrá evitarlo...

¡No! También te alcanzará.

¡No! No habrá engaño posible.

¡No! El fin te igualará.

Nadie podrá evitarlo:

Tú morirás y ellos morirán.

 

39-29

Allah se lleva las almas cuando les llega la muerte y se lleva las que aún no han muerto durante el sueño, para luego retener a aquellas cuya muerte decretó y devolver a las demás hasta que cumplan un plazo fijado; realmente en eso hay signos para la gente que reflexiona.

 

LXVIII

 

¿A qué lugar de luz

o qué lugar de sombra

va nuestro espíritu cuando soñamos?

¿Quiénes son los que vemos?,

¿por qué lugares vaga

nuestra alma viajera?

Montañas de esplendor

con azules cascadas,

ciudades con las calles

que tal vez conocemos,

saltos para volar

sobre árboles soberbios,

animales extraños,

cosas que cobran vida...,

seres que nunca vimos...

Y alguien que vio una luz

y alguien que oyó una voz...

Tierra de vastos campos

de flores exultantes y ejidos desolados...

La caravana extraña continúa el camino...

¡Despierta, corazón! Aún no llegó tu hora.

 

41-48

El hombre no se cansa de pedir lo bueno; pero si el mal le toca se queda abatido, desesperado.

 

LXIX

 

De pie, frente a las rocas,

mirando cómo las bate el mar,

roto el espíritu, abatido el pecho,

el hombre siente que se desgarra,

que el tiempo es lava que, hirviente, arrastra

como un papel su desolación.

¿Y qué pasó, su vida se acaba,

vistió de luto la Eternidad?

No, un leve golpe de mala suerte,

algo que pierde, una derrota...,

algún proyecto que no alcanzó...

y, de repente, todo es absurdo,

la vida es sólo un remolino de frustración.

No sabe que ese fracaso es puerta

de un venidero descubrimiento,

que esa pérdida de algo que amaba

le hace una herida que cuando cure

será una costra de resistencia,

un ojo nuevo con el que puede

mirar lo que otros no pueden ver.

No sabe que a veces Él para darte,

quita

y a veces para quitarte, da.

Y pidió tanto y tanto lograba

que ahora no sabe que ha de perder

para aprender que el dolor enseña

cuando se tiene serenidad.

 

50-16

Hemos creado al hombre y sabemos lo que su alma le susurra. Estamos más cerca de él que su propia vena yugular.

 

LXX

 

En el silencio de la tarde,

mientras el sol declina,

¿qué viene a mí y deja inquieta

mi sosegada alma?,

¿quién susurró el deseo?,

¿qué extraña voz me conturbó la calma?

Y nadie tengo alrededor.

Todo es paisaje dulce y nemoroso;

suenan los violines.

¿Qué oscuridad se agita entonces

en un rincón que busca en mi interior

y hace que algo me apriete el corazón

y la respiración se altere y se haga brusco

el tenue rosicler que deja el día

cuando, quedo, se va?

Óyeme Tú,

que estás más cerca de mi sangre que yo mismo...

Oye mi ruego y dame la estación

de luz de y de coraje,

dame la fuerza para ver

y el corazón para enfrentar la sombra

y abrir ese portón de claridad

que necesito.

Dame el amor sereno e indomable...,

la luz de tu calor.

El fuego amable.

 

50-19

Y vendrá la embriaguez de la muerte con la verdad. Eso es de lo que huíais.

 

LXXI

 

No parabas de correr.

Tus risas eran

locos caballos desbocados

huyendo una vez más de no se sabe qué.

Y cuando no bebías

contabas chistes

y luego te tomabas la pastilla, el subidón

y después otra para la caída

y, a veces, una más si la resaca

era algo más que un temporal.

Y nunca te parabas a pensar

de qué era tanto huir,

qué querías olvidar, de qué no darte cuenta...

¿Tal vez de que querías olvidar?

Nunca estuviste cerca del Recuerdo.

Huir era tu vida. Nada más.

Y a una embriaguez seguir con otra.

Y un no parar por si el silencio

te hacía alguna pregunta

que podía incomodar.

Ya se acabó. Vino por fin

otra embriaguez;

la de la muerte. Y esta vez

ya no podrás huir.

La última pregunta

no cabe en el olvido

y te ha de golpear.

 

51-56

Y no he creado a los genios y a los hombres sino para que Me adoren.

 

LXXII

 

Briega el topo cavando galerías

en busca de alimento y de guarida.

El caimán nada buscando entre las aguas

sus presas y su nido.

Vuelan las aves, cruzan el horizonte

en busca de otro sitio en que seguir la vida.

Los peces de la mar, los tiburones...,

nadando sin cesar

y todos en parejas bajo la solidez del cielo.

Y el hombre, en su conciencia,

Jalifa de la tierra de todo reflexiona,

todo puede llenar de plenitud

la hendidura abierta que en su corazón

añora la existencia en la Unidad perdida.

Allah era un tesoro oculto

que quiso ser conocido

y fruto de Su Secreto

surgió el tiempo y la vida.

¡Qué ilusos quienes pretenden

ser los dueños de la herida!

Con sus técnicas descubren

apenas sombra tupidas

pero lo que hay tras el velo

¡qué lejos se lo imaginan!

¡Y tanta lucha insensata

y tanta briega perdida!

Si somos sólo una onda

que en el Mar y por Él brilla.

 

52-39

¿O tienen delante el No-Visto y pueden tomar nota?

 

LXXIII

 

¡Y qué dichosa sustancia

la de la materia oscura!

¿Y los otros universos?

¿Y a dónde demonios va

la luz por el agujero

negro?, ¿qué hay más allá?

Y..., si no hay allá, ¿qué pasa

con la constante..., esto, cómo era?,

¿de Planck?

¿Y los quads?,

¿a dónde leches se marchan?

Por el cielo de mi patio

cruzó una estrella fugaz

y Sirio ya se ha alineado

con el cinturón de Orión...

¿Estalló una supernova?,

¿o se nubló mi visión?

Por el filo de mi brazo

he sentido un refilón...,

¿es un alma, es un espectro,

un mecanismo mental?

Los que estuvisteis al borde

de la muerte, por favor,

contadme qué estabais viendo

en el momento fatal...

¿Tiene alguien una lámpara

que alumbre aunque no haya gas?

 

53-14,15,16

Junto al Loto del límite. A cuyo lado está el Jardín del Refugio. Cuando al Loto lo cubrió lo que lo cubrió.

 

LXXIV

 

¡Ríos de miel, dorados como el oro,

brillando por el valle encendido de flores!

¡Árboles telúricos

con las ramas cargadas

de frutos restallantes y pájaros divinos!

¡Alas multicolores

de enormes mariposas que paran en las manos

y posan su elegancia

en el verde alumbrado!

¡Perlas de fuego y hielo

en cuyos resplandores

el fulgor de las rosas

se recrea en espiral!

¡Y caballos alados

en los que la cintura

es collado de nieve

y sus crines son niebla

que el viento hace jirones!

¡Oh, Jardín del Refugio,

más allá de los límites,

donde el tiempo no existe

y esto que son imágenes

y palabras no sirven!

Allí todo Es porque Es. Y no está.

Todo es Uno.

 

55-24,25

Todo cuanto en la tierra hay es perecedero.

Pero la faz de tu Señor, Dueño de Majestad y Honor, permanece.

 

LXXV

 

Hermoso y duradero es el diamante.

Piedra de luz, en él juegan los rayos

como un temblor de espigas y de anémonas.

Hermoso es, sí; y duradero.

Y sin embargo un día llegará

en que sea apenas un polvo entre la arena.

Después ni eso.

Hermosa y duradera es la creciente

de espuma sobre el mar,

siempre agitándose y siempre se renueva;

flexible y persistente, parecerá morir

y surgirá de nuevo.

Pero también un día llegará en que sea nada,

ni un lecho de salitre ardiente y calcinado.

Hermoso un bello rostro

que queda en calavera

y más hermoso el sol

y todas las estrellas.

Y no obstante, también acabarán.

Reventarán los soles, su turbación feroz

se tragará con ellos

cualquier vestigio de algo que existiera.

Todo se acabará. Pero Su Faz,

Inmensa y Majestuosa

allí estará y estaba antes.

Nunca tendrá final.

 

55-31

¡Genios y hombres juntos! Si podéis saliros de los confines del cielo y de la tierra, hacedlo...Pero no tendréis salida si no es con un poder.

 

LXXVI

 

Más veloz que la luz,

más fuerte que los truenos,

más versátil que el agua,

más bella que..., ¿la luna?,

tu nave partirá cruzando por el cosmos

caminos estelares.

Pero, ¿a dónde irá?,

¿a qué destino aspira?

¿Dónde recalará

para dejar la firma

de los seres humanos?

Puedes buscar aliados...

Si acudes a los genios

tal vez puedan prestarte

un poco de su ingenio.

Y cuando al fin lleguéis

al confín de los cielos

probad a ir más allá,

donde ya ni la física

conoce de sus leyes...

En el vacio abisal,

sacad vuestras antenas

y gritad... ¡Eh! Gritad...

No paréis de gritar.

 

56-4,5,6

Cuando la tierra se mueva convulsivamente, las montañas caigan desmoronadas y se conviertan en polvo esparcido.

 

LXXVII

 

Deja tu fardo ya,

la mercancía no sirve...

Deja ya tus ovejas,

pastor, en sus mesnadas;

el pasto ya se acaba.

Doctor, tira tus tubos.

Maestro, ya no enseñes;

ya nada hay que enseñar.

Dejadlo todo ya;

no sirve ni el sismógrafo,

su aguja se rompió.

¡Eh!, prestamista,

no guardes tu dinero...

Y tú, tan ahorrador,

el que aspiraba a ser

más rico en el cementerio,

ni tu tumba te sirve,

te habrás de levantar con ojos de langosta

y ya no habrá ni tierra

sobre la que pisar...

¿No oís ya el temblor?,

¿no notáis que las piernas

ya ni pisan ni vuelan?

¿Y este polvo feroz? ¿Y esa luz

por entre la neblina?

¡Hey!, camina..., ¡camina!

 

56-67

¿Sois vosotros los que hacéis germinar o somos Nosotros los germinadores?

 

LXXVIII

 

Puso el labrador su mejor semilla;

regó la tierra con desmesura,

le echó el abono...,

pero la planta no germinó.

El ingeniero buscó en los genes,

manipuló sus combinaciones,

consiguió el químico fertilizantes,

puso la tierra el perito agrónomo...

Pero la planta no germinó.

Y cuando lo hizo dio más problemas

que beneplácitos aportó.

Besa la lluvia la tierra y crecen

hasta en las piedras árboles raros

y si Él no quiere, por mucho empeño

que el hombre ponga no habrá remedio

para que un huerto se haga un erial.

Una sustancia logra una cura

pero provoca otra enfermedad.

Un adelanto trae un efecto

y otro sorprende al llegar detrás.

Crecen las plantas, el jardín brilla

y lo destroza un vendaval.

Podrás si quieres traer semillas,

Seleccionarlas, manipularlas,

firmar patentes que te hagan dueño

de los mercados para sembrar...

Pero al ponerlas bajo la tierra

¿serás tú quien las germinará?

 

63-4

Cuando los ves, te gusta su aspecto y si hablan, sus palabras captan tu atención. Son como maderos que no sostienen nada. Creen que cualquier grito va dirigido contra ellos. Ellos son el enemigo, tened cuidado. ¡Mátelos Allah! ¡Cómo mienten!

 

LXXIX

 

¡Cuidado con los hombres de aspecto venerable

y lengua de serpiente!

Manejan las palabras con soltura de artista

y tienen un aplomo que encandila al oyente.

Utilizan recursos de un poder increíble

y el tono y las maneras resultan sugerentes.

Pero son vigas que no sostienen nada,

maderos que figuran,

tramoya sin sustancia...

Y se creen en la cumbre.

Insufribles pedantes, cualquier cosa que digas

pensarán que es por ellos.

Cuida que su veneno

no te afecte. Son bocas

para la hipocresía.


76-1

¿Acaso no hubo un tiempo para el hombre en el que no fue nada, ni siquiera un recuerdo?

 

LXXX

 

¡Con qué soltura decimos que alguien

logró alcanzar la inmortalidad!

¿La inmortalidad?

Apenas hace unos diez mil años

que vivió... ¿Aquiles?

¿Pero vivió?

¿Fue Homero un ciego?,

¿fue acaso un hombre?

Un millón de años a escala cósmica

es un paseo. ¿Quién habrá entonces?

Al más ilustre de nuestros genios

¿quién lo recuerde?

Pero..., ¿habrá alguien?

Retrocedamos sólo diez años...,

de aquellas gentes que te importaban,

¿a quién recuerdas?

¿Y hace veinte años?

Retrocedamos sólo cien años

¿quiénes entonces tenían éxito?,

y, de aquellos nombres, ¿cuántos aun suenan?

¿Y hace mil años? ¿Y hace cien mil?

Pregúntale a los dinosaurios:

¿qué era del hombre?

¿Y qué era de él antes del big-bang?

 

78-19,20

El cielo se abrirá y será todo puertas. Y las montañas serán transportadas cual espejismo.

 

LXXXI

 

¡Montañas como estacas

bajo los siete cielos!

Y puertas y más puertas

como juego de espejos...

Polvo sobre las nubes,

humo en cielos rajados.

Y las montañas como espejismos,

juegos de agua, reflejos vagos

mientras los astros

van apagándose...

Y un cerco negro

y un árbol grande...

Y un remolino en el que los gases

dejan estelas de flores áureas

que en hebras blancas se deshilachan...

Y un ángel negro.

Y un ángel blanco.

Y un cielo.

Y otro.

Puertas y puertas.

Y una balanza.

Y un libro abierto.

Y un gran abismo.

Y agua que quema.

Y lenguas ácidas.

Y amplios jardines

con perlas y águilas...

 

81-8,9

Cuando la niña enterrada viva sea preguntada.

 

LXXXII

 

Y tendrás que explicar qué delito

cometió la pequeña indefensa.

Y aquel niño que iba de camino

con su padre a ver escaparates

y murió bajo vuestros disparos.

Y los que estaban en escuelas

refugiándose de vuestras bombas

y cayeron también. Y aquel otro

que cruzaba la calle jugando

y el que estaba en brazos de su madre.

Y los que por el hambre eran víctimas

de maniobras internacionales

y los que eran comida de moscas

y miraban con ojos enormes

preguntando qué pasa asustados...

Y los que eran quemados con líquidos

que las bombas les desparramaban.

Y los que eran víctimas de un aire

con corruptas miasmas radioactivas.

Y los que eran sujeto del fraude

de un país cuyo fruto robaban.

Y de todos aquellos que un día

sorprendidos de que quien debía

protegerlos los trataba mal

trasformaron su fe por la vida

en miedo y en odio...

Y tendréis que explicar por qué aquello.

 

82-18,19

¿Cómo podrás entender qué es el Día de la Retribución?

Ese es el día en el que nadie podrá hacer nada por nadie. Y ese día el mandato será de Allah.

 

LXXXIII

 

Toma mi mano ahora que es tiempo,

coge la fruta que se te ofrece,

degústala,

disfruta el dulce sabor de su agrio,

ese agridulce zumo que enciende

y aporta alegre rabia y te lanza

por los caminos.

Ten mi palabra, toma mi brazo

y andemos juntos

ahora que el campo huele aún a lluvia,

ahora que el barro se está oreando

y por las ramas de los olivos

brillan estrellas sobre las gotas,

besos que el sol deja por la escarcha,

guiños de luna sobre el rocío.

Ahora, si quieres, puedo ayudarte.

Ahora, si quieres, me has de ayudar.

Ahora, juntemos nuestros esfuerzos,

que yo te ofrezca, que tú me ofrezcas,

que ambos pidamos por los demás.

No te descuides...,

toma mi brazo y marchemos juntos

porque habrá un Día

en el que nadie...,

en el que nada te ayudará.

 

86-5,6,7

Que mire el hombre de qué ha sido creado.

Ha sido creado de agua eyaculada que sale de entre la espina dorsal y las costillas.

 

LXXXIV

 

¡Grandiosas son las máquinas del hombre!

Con ellas ha cruzado los cielos,

surca el agua,

horada las montañas...

Grandes sus construcciones:

pirámides antiguas y nuevos rascacielos.

Y es grande lo que logra

con números y fórmulas

y grande su armamento capaz de destruir

paisajes y ciudades...

Mas no ha sido capaz de lograr la armonía

que le deje vivir en un mundo sereno,

de vencer la ansiedad que le ata a las cosas,

de sentirse tranquilo ante el paso del tiempo,

de asumir que su fin se le acerca inflexible...

Y, tan grande que es,

se le olvida que fue sólo un pobre coágulo,

que salió de una gota de esperma y que existe

porque quiso el Creador que existiera.

 

86-9

El día en que los secretos queden al descubierto.

 

LXXXV

 

Bajo un manto de nieve

duermen yemas secretas que tranquilas esperan

a que la primavera

les permita crecer.

En ocultos cajones cuya llave escondida

guarda con precaución preocupado su dueño,

duermen viejas historias.

Y en umbríos rincones de cualquier corazón

se agazapan las sombras buscando el olvido.

Hay miradas que esconden y sonrisas que callan.

Y unas manos manchadas que, asustadas, se ocultan.

Pero el día llegará en que un viento levante

tantos velos que habían tapado las cosas.

Y habrá un sol cegador que ilumine las sombras

y no habrá un rincón donde la luz no llegue

ni un secreto guardado que no conste en el libro.

Lo que se hizo estará a la vista de todos,

y si se corrigió o se ocultó cual si nunca

hubiera ocurrido. Y será la verdad

la que conste ante un Juez al que nada se escapa.

 

89-30,31,32

¡Oh alma sosegada! Regresa a tu Señor, satisfecha y satisfactoria. Y entra con Mis siervos, entra en mi Jardín.

 

LXXXVI

 

Almas, que vagas sedienta en el sendero,

perdida por umbrías de un bosque iluminado...,

bebe del agua del claro manantial,

calma tu sed de anhelo

y regresa por fin a la casa en que siempre

tuvo tu corazón su ilusión y su nido.

Disfruta su paisaje

de sosiego y de calma,

el aroma dulcísimo de sus flores sencillas,

la quietud de su luz

bendita en las montañas.

Acércate, alma mía,

al Jardín donde todo

vibra en música armónica

y hay un aire feliz que no sabe del tiempo

ni de envidias ni de ira

ni de aquellas pulsiones que dejaron otrora

cicatrices de angustia que ahora son sólo amor.

Un Amor que disuelve en la Total Entrega.

 

91-7,8

¡Por un alma y Quien la modeló! Y le infundió su rebeldía y su obediencia.

 

LXXXVII

 

¡Con qué amoroso celo cuida de su pequeño

la madre que lo tiene!

¡Cuán generoso es

el hombre que atormenta

sus noches y sus días

en desmedido afán de hacer todo mejor

para que otros lo gocen!

¡Y qué míseros son el hombre y la mujer

que miran con recelo el beneficio de otros,

que llenan de veneno la senda del vecino

para que no le estorbe!

¡Y qué felicidad mirando a las palomas

que vuelan sobre el agua

o sintiendo llegar el sol sobre la cara!

¡Y qué angustia pensar que todo es un problema,

que en el mundo los necios tienen tanto poder!

Libérate, alma mía, de esa tensión que hiende

los cielos y la tierra

y déjate llenar de plenitud serena

y no olvides que Él hace que con su Amor

sea fácil.

 

93-3

Que tu Señor no ha prescindido de ti ni te desdeña.

 

LXXXVIII

 

¿Quién dijo que ya todo

se terminó y no queda

ya nada por hacer?

¿Acaso ya no sale

el sol por las montañas?

¿Es que ya por la noche

no hay luna por el cielo?

Tu corazón abriga

una rosa encarnada

que espera ilusionada

a que la dejes ser.

Crepitan por tus venas

lágrimas que desean

estallar como flores...

¡Desenreda tus sueños!,

ven, amigo y cantemos

a la gloria del mundo.

Que las sombras conozcan

el amor que somete

y la inocencia hable

con su voz de cascadas...

¡Ah, vida tan inmensa!,

¡ah, alegría de vivir!

Deja que el viento arrastre

esas penas que muerden

y no valen la pena.

¡que la lluvia te lave

y un fragor de combate

te levante los ánimos!

¡Si la vida te arrastra

ya no importa morir!

 

94-5

Porque es cierto que junto a la dificultad hay facilidad.

 

LXXXIX

 

Alegre es el tormento en el dolor de vivir.

La vida es una herida.

¡Pero qué bella la sangre que corre por los ríos

internos de los cuerpos

y qué hermoso ese fuego que consume rastrojos

lanzándonos al campo como lobos hambrientos

en busca de sentido.

No preguntes por qué te ha tocado el quebranto.

La Majestad de Allah regala haciendo daño

y te puede dañar si te regala.

Las pruebas son la fuente del agua de la vida,

lo que mantiene el alma

en lucha siempre joven,

la fuente de la eterna juventud.

Mira más bien delante y eleva tu mirada.

Camina con firmeza y no bajes la frente.

Cuando el camino es duro el corazón se aprieta

y hace manar la sangre con fuerza en el encono.

Vivir es un combate.

 

97-3

La noche del Decreto es mejor que mil meses.

 

XC

 

Espérame en la noche

en la que el cielo se abre

y descienden legiones

de luces y poder;

poder que te libera;

ese que abre las puertas

a ojos y corazones;

el que permite ver

más allá de los velos

y te da a la existencia

intensa y fascinante

de la Unidad perdida.

La noche en que las alas

de espíritus sutiles

interpretan la música

de fastuosas canciones

y en olas de alegría

sientes que atravesaras

las puertas de los mundos.

La noche en que las sombras

se esconden asustadas

y en todos los rincones

hay ángeles que danzan

y las almas humanas

celebran la victoria

de la dicha exultante

de vivir y no temen.

Ya su vida es tan libre

que hasta morir celebran.

 

99-8,9

Y el que haya hecho el peso de una brizna de bien, lo verá. Y el que haya hecho el peso de una brizna de mal, lo verá.

 

XCI

 

Si le diste un abrazo al solitario

o le diste una sonrisa al afligido

o ayudaste a quien lo necesitaba

aunque no te lo pidió...

Lo verás como ves en el estanque

de las aguas transparentes su quietud.

Y verás con qué respeto te movías

por el mundo para que tu huella fuera

más simiente que destrozo.

Y verás si derrochando consumías

lo que a otro hubiera bastado

para poder subsistir

o si despreciaste a alguien

con desdén inmerecido

o si sembraste cizaña

en medio del yerbazal

o si acaparaste tanto

que alguien se quedó sin nada

o si mentiste cobarde

para conseguir con fraude

lo que deseabas tener.

Y si te hiciste esclavo

de tus propias compulsiones...

Cada brizna de tu vida

la verás como ese musgo

que hay debajo de las aguas.

 

100-1,2

¡Por los que galopan resoplando y hacen saltar chispas!

 

XCII

 

¡Caballos enfurecidos,

bravos como el viento bravo,

libres como el aire libre!

Cabalgad con brío de fuego

que vuestros cascos resuenen

por las gargantas del mundo

y echen chispas a su paso...

Vuestras crines son la furia

de un corazón generoso

y vuestras patas columnas

de basalto derretido...

Romped la quietud salobre

de los rincones mohosos,

salpicad de sudor sano

las máscaras intocables

y al ancho rostro del mundo

hacedle surcos de vida

que las cremas que lo ocultan

se resbalen derretidas.

¡Bravos caballos de cierzos

con nubes en los ijares!,

por vuestros belfos resoplan

cansancios acumulados.

¡Cabalgad sin miedo! ¡Vamos!,

que los muros oxidados

con vuestro estruendo se vengan

abajo desvencijados.

Las chispas de vuestros cascos

son soles encabritados.

 

101-2,3,4

¿Y cómo hacerte saber qué es la conmoción? es el día en que los hombres estarán como polillas dispersas. Y las montañas como lana cardada.

 

XCIII

 

Ese es el día de la furia...

Cuando saldrán de la tierra

sus entrañas como espuma

y los hombres se dispersen

como polillas que acuden

al fuego. Y se van. Y vuelven.

El día en que las montañas

serán de lana cardada

y subirán para luego

caerse pulverizadas.

Y un viento de fuego y hierro

lamerá rocas y valles

dejando tras sí un paisaje

de páramos asolados.

Y el agua no será ya agua.

Y el fuego no será fuego.

Los ojos no podrán verlo.

Y un cielo rojo de sangre

caerá sobre los vastos

desiertos donde los hombres

en remolinos dispersos

buscarán a dónde asirse;

pero ya no tendrán manos.

 

102-1,2

La rivalidad por tener más os mantiene ocupados hasta el día que visitáis los cementerios.

 

XCIV

 

Ya viste con qué soberbia

se jactó de sus triunfos.

¿No te acuerdas?

Y con qué afán desmedido

acumulaba ganancias

para poseer los bienes

materiales más preciados.

¿No aprenderás?

Uno y otro ya murieron.

Ni de sus glorias ya queda

recuerdo y el que era rico

ahora es polvo en una rama.

Luchas y manchas tus manos

en el fango del camino

sólo por guardar el barro

que ha de llevarse la lluvia,

por acaparar la fama

de una rata enajenada.

Y si se muere a tu lado

el que contigo bregaba

sientes algo por la espalda,

un calofrío que te araña.

Pero pasan unos días

y vuelves a las andadas.

¡Venga a luchar por el barro!,

por un brillo..., una mirada.

Y la muerte agazapada...

 

109

Di: ¡Incrédulos! Yo no adoro lo que adoráis ni vosotros adoráis lo que yo adoro. Yo no adoraré lo que vosotros adoráis ni vosotros adoraréis lo que yo adoro. Para vosotros vuestra adoración y para mí la mía.

 

XCV

 

Vuestros templos son de tierra

y funcionan con dinero.

Los míos son tan sutiles

que es sagrado el mundo entero.

Tenéis ritos compulsivos,

consumistas, vocingleros...

Los míos son recogidos,

silenciosos y serenos.

Vuestra casa es de techumbre

y muros de piedra y barro...

La mía es de luz y lumbre

y de viento alucinado.

Tenéis ídolos en campos,

en estadios, parlamentos,

en catedrales, en bancos,

en las universidades...

Yo derribé ya los ídolos

y habito en las claridades.

Adoráis tanto las cosas

que sin ellas estáis mal.

Yo miro y huelo las rosas

y tan sólo adoro a Allah.

 

110

Cuando llegue la victoria de Allah y la conquista y veas a la gente entrar por grupos en la adoración de Allah, glorifica a tu Señor con Su alabanza y pídele perdón. Él siempre acepta a quien a Él se vuelve.

 

XCVI

 

El día en que la victoria

de Allah sea evidente

y en todas partes la gente

lo adore con decisión

acuérdate de los tiempos

en los que tanto costó

y por seguir sus designios

era todo incomprensión.

Pero no nos tengas pena.

Acaso aquellos problemas

para seguir Su Camino

lo hicieron de más valor

y los que estuvimos solos

nos forjamos con un hierro

más resistente al dolor.

Cuando llegue ese momento

disfrútalo con pasión

y en el mar de la alegría

glorifica a tu Señor.

 

112

Di: Él es Allah, Uno. Allah, el Señor Absoluto. No ha engendrado ni ha sido engendrado. Y no hay nadie que se Le parezca.

 

XCVII

 

¿Cómo preguntas de dónde?

¿Cómo preguntas por qué,

que cómo y cuándo y que quién?

Allah eres tú y soy yo

y es el niño que sonríe

y la mueca de dolor.

El el Yanna y la Gehena,

el poder del terremoto

y el que hace salir el sol.

Es la espiral de la rosa,

el ojo rojo de Júpiter,

la fiesta, el amor, la guerra,

es la alegría y la pena,

es el hombre y es el genio,

es el ángel y el shaytán,

está en la materia oscura

y era antes del big-bang.

Está en todo lo que vemos

y estará tras el final.

A nada se le parece

y en todas partes está.

Y está en tu mano que coge

y en tu pie cuando se mueve.

Y está mucho más allá.

 

113

Di: Me refugio en el Señor del rayar del alba, del mal de lo que ha creado, del mal de la noche cuando se hace oscura y del mal de las que soplan en los nudos y del mal del envidioso cuando envidia.

XCVIII

 

¿Dónde reposará mi corazón,

dónde podrá encontrar refugio

si todo se hace sangre alrededor

y me cerca la noche y la tiniebla?

Tan sólo en mi Señor, que nunca falla,

que siempre está ahí...

En Él pongo mi Amor y entrego mi serena

fe de beber su agua de la Vida.

En Él yo soy y existo

y tengo al caminar la luz más clara,

el aire más liviano...

En Ti, Señor, yo pongo mi esperanza

y me refugio en Ti

de lo que en este mundo

se esparce por doquier cuando la luz se hiende

y la tensión se adueña de las cosas

en su separación marcada por el tiempo.

Y añoro mi regreso a Tu Faz primigenia.

 

114

Di: Me refugio en el Señor de los hombres, el Rey de los hombres, el Dios de los hombres del mal del susurro que se esconde. Ese que susurra en los pechos de los hombres y existe entre los genios y entre los hombres.

 

XCIX

 

No me inquietas ya más,

susurro venenoso.

Oh, no, ya no me inquietas.

Ya superé la esclavitud

de aquella alma infantil que a todo se aferraba

y todo deseaba con desesperación.

Y superé también al alma que amonesta.

Esa que sacudía mi vida en su constante

contradicción vital.

Me entrego a mi Señor y es cuando soy más libre,

fluyo con la existencia

y mi alma está feliz,

serena y sosegada.

Puede venir la muerte,

puede venir la vida...

¡Susurro!, no te temo...

No puedes nada sobre mí.

 

 

 

 

 

 

Las alabanzas a Allah, Señor de los mundos.

El Misericordioso, el Compasivo.

Rey del Día de la Retribución.

Sólo a Ti te adoramos, sólo en Ti buscamos ayuda.

Guíanos por el camino recto,

el camino de los que has favorecido,

no el de los que son motivo de ira

{
}
{
}

Comentarios En el jardín del Corán (continuación)

Muy buenoooo!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Sex Shop Sex Shop 27/06/2013 a las 17:25

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